En 1847, a los 29 años, se convirtió en la primer persona en identificar un cometa utilizando un telescopio, el cometa hoy lleva su nombre por supuesto: Mitchell 1847VI, también le valió una medalla al mérito del rey de Dinamarca.
A esta altura del trabajo nada nos asombra que la tenacidad de algunas mujeres de hace tiempo consiga lo que la sociedad no asumía como lógico para la mayoría. Su padre le enseñó a utilizar el sextante cuando era muy pequeña y como es casi una condición repetida en estas mujeres que estamos repasando en la historia de la astronomía, fue su espíritu inquieto el que la llevo a investigar por su cuenta, a estudiar cuanto libro aparecía frente a sus narices y a convertirse en bibliotecaria, astrónoma aficionada y luego profesora universitaria.
Casi jugando a ser la Galileo de su época no aceptaba de sus alumnos la falta de imaginación o la lectura sin crítica: "¿Usted leyó eso en un libro o lo observó directamente?" – normalmente preguntaba.
En recuerdo de su legado, se constituyó la Asociación Maria Mitchell en su ciudad natal, que entre otras cosas promueve un premio anual "MARIA MITCHELL WOMEN IN SCIENCE AWARD", que otorga 10.000 dólares a individuos o programas que promuevan la participación de niñas y mujeres en la ciencia y la tecnología en los Estados Unidos de América.
En 1878, viajó más de 3.000 kilómetros para seguir el eclipse total de sol que cruzó la parte central de Estados Unidos.
Maria Mitchell peleaba por una popularización del conocimiento científico, que librara a la población de mitos y creencias. Se quejaba de ser confundida con una astróloga, lamentablemente, hoy seguimos sufriendo las mismas cosas quienes tratamos de acercar esta ciencia a la sociedad más ávida en muchos casos de mentiras tranquilizadoras y falsas conexiones con el cosmos que las maravillas que encierra el estudio serio y los grandes avances de la ciencia. "Una vez cruzando el Atlántico, una mujer irlandesa se me acercó y me pidió que le leyera la fortuna. Cuando le contesté negativamente, ella me preguntó qué era lo que hacía una astrónoma. Entonces le expliqué que podía decirle a qué horas salía la luna, se acostaba el sol , sobre el movimiento de los planetas y demás. Ante eso, me miró con desdén y exclamó: ¿Sólo eso?" – contaba esa astrónoma entre risas y nervios contenidos.
Viajó por todo el mundo siguiendo eclipses y estudió las manchas solares y se centro en la observación del planeta Júpiter del cual determinó que las bandas que se le veían eran nubes y no rasgos de una superficie sólida como se creía entonces. También se fijó en las lunas de este planeta. Ganó cuatro grados de doctorado por sus trabajos cosa para nada común, diríamos, hoy mismo. El cielo no solo le reserva un cometa con su nombre, también un cráter de la Luna fue bautizado como María Mitchell.
Muchas de sus frases y conceptos nos muestran una forma de ser y de vivir totalmente aplicables a nuestros tiempos, esta que les acerco particularmente me parece inspiradora: "Estudia como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana."