MARY FAIRFAX SOMERVILLE

Nació un 26 de diciembre de 1780 en Jedburgh, Roxburghshire, Escocia. Según los cánones de la época, había poca necesidad de educar a las niñas por lo que los padres de Mary no consideraron necesario enseñarle más que a leer, ni siquiera escribir podía llegar a serle útil a las mujeres y así sucedió primeramente con Mary. Pero ella estaba ávida por conocer, comenzó a educarse a sí misma leyendo cada libro que encontraba en su casa.

Cuando Mary tenía unos trece años, la familia rentó una casa en Edimburgo donde pasaban los meses de invierno, mientras que el verano lo pasaban en Burntisland. Mary balanceaba su tiempo entre la vida social que se esperaba de una joven en esa época y sus estudios en privado. Para mantener contentos a sus padres y a todo su entorno pasó algo de tiempo estudiando costura, piano y pintura pero en esta última actividad es que toma gusto por las matemáticas.

Nasmyth, su maestro, también enseñaba ciencia a los muchachos que se acercaban a su estudio, allí Mary supo de los “Elementos de Euclides” como una forma de entender sobre perspectiva en la pintura pero sobre todo como una herramienta para incursionar en el entendimiento de la astronomía y otras ciencias. Sus padres se preocuparon mucho por este interés en las matemáticas:

(…) el esfuerzo del pensamiento abstracto lastimaría la tierna complexión femenina – según su padre.

Si bien su primer matrimonio fue tan corto (un año) como frustrante dado que su esposo, un militar, no conocía de ciencia y aprobaba su estudio, el segundo matrimonio de Mary la llevó a codearse con las máximas figuras científicas de la época. William Somerville fue nombrado Inspector del Consejo Médico de la Armada en 1816 y la familia se mudó a Londres. El marido de Mary fue electo a la Royal Society y Mary y William contaron entre sus amigos a George Airy, John Herschel, William Herschel, George Peacock y Charles Babbage. Muchos europeos visitaban su casa entre ellos Laplace.

En 1827 Mary traduce la “Mecánica Celeste” de Laplace al inglés y explica en detalle las matemáticas usadas por este que eran desconocidas por la mayor parte de los matemáticos en Inglaterra en aquel momento. Mary se muda con su esposo a París y allí trabaja en su segundo libro: “La conexión de las ciencias físicas” que fue publicado en 1834. Su argumentación sobre un planeta hipotético que perturbaba a Urano en la sexta edición (1842) del libro llevó a Adams a investigar y posteriormente a descubrir a Neptuno.

Fue electa a la Real Sociedad Astronómica en 1835. Fue electa a una membresía honorífica de la Sociedad de Física e Historia Natural de Génova en 1834 y, en ese mismo año, a la Real Academia Irlandesa. En 1848 publica su “Geografía Física”, uno de los textos más usados en escuelas y universidades a principios del siglo XX. Fue electa a la Sociedad Geográfica y Estadística Americana en 1857 y a la Sociedad Geográfica Italiana en 1870. También ese año recibió la Medalla de Oro Victoria de la Real Sociedad Geográfica.

Muere el 29 de noviembre de 1872 en Nápoles, una mujer de mundo, que logró hablarle de igual a igual a los hombres de ciencia más importantes de la época, junto con Carolina Herschel, una cuña en la historia de las mujeres en la astronomía.